Cuando la pérdida de cabello no es el problema y casi nadie lo dice
Nadie entra por la puerta diciendo: “he perdido el control sobre mi imagen”.
Lo que se dice es más sencillo, más aceptable: “se me cae el pelo”.
Pero la realidad suele ser otra.
La pérdida de cabello no llega de golpe. Se instala poco a poco. Primero es una foto que no te gusta. Luego un espejo que miras menos tiempo. Después empiezas a reconocer gestos automáticos: colocarte siempre en el mismo ángulo, evitar ciertas luces, usar gorra “por comodidad”.
Y un día te das cuenta de que ya no es solo el pelo.
Es cómo te percibes.
Muchos clientes me dicen algo muy parecido después de hablar tranquilamente:
“Pensé que exageraba… hasta que entendí que ya no me reconocía.”
La micropigmentación capilar no devuelve el cabello.
Eso es importante decirlo claro.
Lo que devuelve es coherencia. Coherencia entre lo que sientes, lo que proyectas y lo que ves cada mañana.
Cuando el trabajo está bien hecho, no genera preguntas. No pide explicaciones. No se convierte en tema de conversación. Simplemente encaja. Y cuando algo encaja, deja de pesar.
Ese es, para mí, el verdadero éxito de un tratamiento.
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